martes, 1 de mayo de 2012

A un año


A un año de su muerte, Osama Bin Laden pasó de ser el terrorista más buscado del mundo a un punto clave en la campaña electoral de los Estados Unidos.
La decisión del presidente Barack Obama de lanzar una atrevida operación de las fuerzas especiales para eliminar a Bin Laden, plagada de riesgos políticos y militares, es ahora tópico de intercambios con el republicano Mitt Romney, su probable rival en los comicios de noviembre.
El vicepresidente Joe Biden promocionó la operación en la campaña para impulsar las credenciales de Obama como comandante en jefe; y el expresidente Bill Clinton hizo un aviso alabando el ataque ordenado por Obama para ultimar al jefe de la red Al Qaeda.
"Si está buscando un autoadhesivo para sintetizar la forma en que el presidente Obama manejó lo que heredamos, es muy simple: Osama Bin Laden está muerto y General Motors vive", dijo Biden la semana pasada.
El presidente, en línea con su papel de comandante en jefe, se mantuvo más circunspecto, pero recuerda la muerte de Bin Laden, la madrugada del 2 de mayo de 2011, en sus discursos de recolección de fondos.
"Osama bin Laden no volverá a caminar por este mundo", dijo el mandatario en un evento político en Hawaii en noviembre pasado.
Obama también utilizó el aniversario de la muerte de Bin Laden en una entrevista grabada con NBC News desde la sala de situación de la Casa Blanca, escenario de una famosa foto en la que el presidente y altos funcionarios observan el desarrollo de la operación.
Los republicanos, que durante años calificaron a los demócratas de blandos en la lucha contra el terrorismo y débiles en materia de seguridad nacional, protestan.
Obama "tomó algo que era un hecho unificador para todos los norteamericanos (...) y se las arregló para transformarlo en una ataque político divisivo, partidario", dijo el domingo Ed Gillespie, el principal consejero de Romney, en la cadena NBC.
"Creo que la mayoría de los norteamericanos lo verán como una actitud desesperada de campaña", agregó.
No obstante, la campaña de Obama insiste que su decisión para ordenar la operación secreta del grupo de elite de la Marina en territorio paquistaní, pese al incierto resultado que podía arrojar, muestra al mandatario como un comandante en jefe con gran criterio.
También argumenta que Romney, quien se espera sea designado candidato presidencial en la Convención republicana de agosto, podría no haber tomado la misma decisión de haber estado en la misma posición.
"Esta no es la política del miedo, esta es la política de toma de valientes decisiones. De eso se trata (ser) comandante en jefe", dijo Robert Gibbs, asesor de Obama, también en la cadena NBC.
Gibbs señaló que Romney había argumentado una vez que estaría mal infringir la soberanía de Pakistán, aún en poder de información de inteligencia sobre la presencia de un terrorista en su territorio, y sugirió que no habría ordenado la operación contra Bin Laden.
"Con bastante franqueza, Mitt Romney dijo hace pocos años que era algo tonto de hacer. Mire, hay una diferencia en el papel que jugarían (Obama y Romney) como comandantes en jefe", dijo Gibbs.
Consultado acerca de si Romney podría no haber ordenado el ataque contra el escondite del líder de Al Qaeda en Abbatobad, Pakistán, Gibbs respondió: "Creo que no está claro que lo hubiera hecho".
Sin embargo, el precandidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos dijo el lunes que definitivamente habría ordenado el ataque si hubiera sido el jefe de Estado.
"Por supuesto", dijo Romney a periodistas tras un mitin. "Incluso Jimmy Carter hubiera dado esa orden", afirmó,  invocando la actuación del presidente demócrata en la crisis de los rehenes en Irán durante 1979-80 y una fallida misión de rescate que él ordenó.
Hoy, en Nueva York, Romney conmemorará el aniversario
de la muerte de Bin Laden cuando aparezca con el ex alcalde de la ciudad de Nueva York Rudy Giuliani y se reúna con los bomberos.
Los intercambios acerca de la operación contra Bin Laden encajan en la estrategia electoral de Obama de retratar a Romney como incapacitado para ser presidente, al destacar que la personalidad y criterio son claves en una campaña dominada esencialmente por la tambaleante economía.

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