“Lo que se suele hacer es darle ese dinero a la segunda línea de la barra, cuestión que el día de mañana tengas un problema y ellos respondan por vos. Con la entrada y algo de dinero los arreglás. No son nuestros. Es gente que trabaja sabiendo que en cualquier momento alguien de nosotros pasa a cobrarles un porcentaje. Lo mismo de la Policía”, contó un barrabrava de River al diario Clarín.
Sin embargo, en los estadios de All Boys y Argentinos Juniors, los “trapitos” fueron desterrados, al menos, en el sector local. “Cuando ascendimos a Primera quisieron venir unos de Ciudadela. La gente del club los echó. Se permite del lado visitante. A los hinchas de All Boys no los molestan”, dice Juan, un allegado a la barra. Del lado visitante la barra brava concesionó el negocio. "Cada partido, cada recital, llega un grupo de “trapitos” hinchas de Huracán", cuenta Juan, un allegado a la barra de Floresta.
Además, reconoce que en Argentinos Juniors sucede lo mismo. Apenas hay en el sector visitante. Y los “trapitos”, señala, son reclutados por la propia policía. "Trabaja gente de un conventillo. A la altura de la plaza Boyacá, sobre Juan B. Justo, gente que sólo conocen ellos".

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