El 16 de marzo un oficial de la Policía Federal fue al depósito de la comisaría a buscar un arma que un tribunal oral solicitó como prueba de un juicio, pero el artefacto no estaba en ese lugar.
A partir de este hecho el comisario Carlos Grandal, jefe de seccional 38ª de Flores, denunció la desaparición 74 armas, en su mayoría pistolas nueve milímetros y revólveres calibre 22, incautadas en diferentes operativos
La fiscal maneja hasta el momento tres hipótesis: que los compradores de las armas fueron narcos con asiento en la villa 1.11.14, que el robo fue perpetrado por piratas del asfalto o por mano de obra desocupada de fuerzas de seguridad
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